Roquero y Fran
Erase una vez, una gaviota que iba volando con su familia hacia otra ciudad. Iban el padre, la madre y sus 4 hijos. El viaje tardaría una semana y no podrían estar toda la semana entera volando sin parar y con un calor horrible. Pararon en un valle que había a unos trescientos kilómetros de su destino, ya se estaba haciendo de noche y el padre fue a buscar algo de comida. Se llevo a uno de sus hijos con el y encontraron un árbol lleno de manzanas. cogieron todas las que pudieron y volvieron donde estaban la madre y los 3 hijos. Cuando se oscureció totalmente la noche cambio la temperatura, hacia mucho frío y no tenían nada para taparse. A la mañana siguiente continuaron su viaje. Al fondo de un paisaje muy verde se encontraron con una central eólica. Uno de los hijos no vio las aspas de la central y murió del impacto. Los padres deprimidos lo cogieron y siguieron volando con él encima. Más adelante se encontraron una central nuclear y empezaron a toser con todo el humo y al padre se le cayó el hijo que había muerto. Había mucho humo y no lo encontraban, decidieron continuar el viaje y dejar el cadáver donde había caído. Siguieron volando y se encontraron con un embalse lleno de agua. Se dieron cuenta de que era una central hidráulica, y recordaron a su hijo.
Se alejaron rápidamente de allí para no pasar un mal rato, su destino ya estaba cerca pero empezaba a oscurecer de nuevo. Tuvieron que hacer otra parada, se pararon justo al lado de un árbol con frutos que le servían para alimentarse. Volvía a hacer frío y se metieron en una cueva que vieron a su lado. Se estaba muy bien allí dentro pero tenían miedo a que les pasara algo, que se derrumbara o que por la noche los viera alguien y les hiciera algo. Había pasado ya una semana y estaban a 1km de su destino, ya se veía a lo lejos. Era un paisaje precioso, era como pueblo pequeño pero la gente parecía feliz. Se plantaron en el tejado de la iglesia de allí y veían todo el pueblo desde allí arriba. Mirando poco a poco las vistas vieron una central térmica, al verla se acordaron mucho de su hijo que había muerto en una central. Prefirieron no recordarlo para no pasarlo mal. Solo querían pensar en lo felices que iban a ser con sus 3 hijos y que el pueblo los iba a acoger de manera amable. Todos allí fueron felices y comieron perdices en ese pueblo tan acogedor y bonito donde querían llegar con sus cuatro hijos.
miércoles, 16 de abril de 2008
cuento sobre las fuentes de energías
Roquero y Fran
Erase una vez, una gaviota que iba volando con su familia hacia otra ciudad. Iban el padre, la madre y sus 4 hijos. El viaje tardaría una semana y no podrían estar toda la semana entera volando sin parar y con un calor horrible. Pararon en un valle que había a unos trescientos kilómetros de su destino, ya se estaba haciendo de noche y el padre fue a buscar algo de comida. Se llevo a uno de sus hijos con el y encontraron un árbol lleno de manzanas. cogieron todas las que pudieron y volvieron donde estaban la madre y los 3 hijos. Cuando se oscureció totalmente la noche cambio la temperatura, hacia mucho frío y no tenían nada para taparse. A la mañana siguiente continuaron su viaje. Al fondo de un paisaje muy verde se encontraron con una central eólica. Uno de los hijos no vio las aspas de la central y murió del impacto. Los padres deprimidos lo cogieron y siguieron volando con él encima. Más adelante se encontraron una central nuclear y empezaron a toser con todo el humo y al padre se le cayó el hijo que había muerto. Había mucho humo y no lo encontraban, decidieron continuar el viaje y dejar el cadáver donde había caído. Siguieron volando y se encontraron con un embalse lleno de agua. Se dieron cuenta de que era una central hidráulica, y recordaron a su hijo.
Se alejaron rápidamente de allí para no pasar un mal rato, su destino ya estaba cerca pero empezaba a oscurecer de nuevo. Tuvieron que hacer otra parada, se pararon justo al lado de un árbol con frutos que le servían para alimentarse. Volvía a hacer frío y se metieron en una cueva que vieron a su lado. Se estaba muy bien allí dentro pero tenían miedo a que les pasara algo, que se derrumbara o que por la noche los viera alguien y les hiciera algo. Había pasado ya una semana y estaban a 1km de su destino, ya se veía a lo lejos. Era un paisaje precioso, era como pueblo pequeño pero la gente parecía feliz. Se plantaron en el tejado de la iglesia de allí y veían todo el pueblo desde allí arriba. Mirando poco a poco las vistas vieron una central térmica, al verla se acordaron mucho de su hijo que había muerto en una central. Prefirieron no recordarlo para no pasarlo mal. Solo querían pensar en lo felices que iban a ser con sus 3 hijos y que el pueblo los iba a acoger de manera amable. Todos allí fueron felices y comieron perdices en ese pueblo tan acogedor y bonito donde querían llegar con sus cuatro hijos.
fin
Erase una vez, una gaviota que iba volando con su familia hacia otra ciudad. Iban el padre, la madre y sus 4 hijos. El viaje tardaría una semana y no podrían estar toda la semana entera volando sin parar y con un calor horrible. Pararon en un valle que había a unos trescientos kilómetros de su destino, ya se estaba haciendo de noche y el padre fue a buscar algo de comida. Se llevo a uno de sus hijos con el y encontraron un árbol lleno de manzanas. cogieron todas las que pudieron y volvieron donde estaban la madre y los 3 hijos. Cuando se oscureció totalmente la noche cambio la temperatura, hacia mucho frío y no tenían nada para taparse. A la mañana siguiente continuaron su viaje. Al fondo de un paisaje muy verde se encontraron con una central eólica. Uno de los hijos no vio las aspas de la central y murió del impacto. Los padres deprimidos lo cogieron y siguieron volando con él encima. Más adelante se encontraron una central nuclear y empezaron a toser con todo el humo y al padre se le cayó el hijo que había muerto. Había mucho humo y no lo encontraban, decidieron continuar el viaje y dejar el cadáver donde había caído. Siguieron volando y se encontraron con un embalse lleno de agua. Se dieron cuenta de que era una central hidráulica, y recordaron a su hijo.
Se alejaron rápidamente de allí para no pasar un mal rato, su destino ya estaba cerca pero empezaba a oscurecer de nuevo. Tuvieron que hacer otra parada, se pararon justo al lado de un árbol con frutos que le servían para alimentarse. Volvía a hacer frío y se metieron en una cueva que vieron a su lado. Se estaba muy bien allí dentro pero tenían miedo a que les pasara algo, que se derrumbara o que por la noche los viera alguien y les hiciera algo. Había pasado ya una semana y estaban a 1km de su destino, ya se veía a lo lejos. Era un paisaje precioso, era como pueblo pequeño pero la gente parecía feliz. Se plantaron en el tejado de la iglesia de allí y veían todo el pueblo desde allí arriba. Mirando poco a poco las vistas vieron una central térmica, al verla se acordaron mucho de su hijo que había muerto en una central. Prefirieron no recordarlo para no pasarlo mal. Solo querían pensar en lo felices que iban a ser con sus 3 hijos y que el pueblo los iba a acoger de manera amable. Todos allí fueron felices y comieron perdices en ese pueblo tan acogedor y bonito donde querían llegar con sus cuatro hijos.
fin
miércoles, 20 de febrero de 2008
30 DiAs dE oScUrIdAd
miércoles, 5 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007
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